Desde chico vivo conectado al Arte; siempre seguí mi instinto, obviamente ha servido para desarrollar mi fórmula expresiva.


Antes, en mi juventud, había espacios en blanco. Ahora no hay lugar para otra cosa que no sea mi constante trabajo de pintor. En primer lugar está la fe y mi familia a quienes les dedico mi vida.

Mi historia de vida es simple. Por un lado quise expresarme como músico, por el otro, pintar hasta ver resultados que me convenzan, costumbre que no perdí y no perderé porque conlleva una carga emotiva muy fuerte.

Pinto desde los cuatro años, sin dudas el compromiso de ir a la escuela actuó como disparador artístico, seguidamente empecé a dar mis primeros trazos como carta de presentación a una maestra que no conocía. Al conocerla entendí el significado de verdadera segunda madre; maestra que sigo viendo y agradeciendo las palabras que provocaron la llama artística hasta el día de hoy. Luego vendrán los recordatorios y homenajes pero el ahora es lo permanente.